source: www.freefoto.com

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Ya he hablado de la directiva RAEE, relacionada con los residuos de equipo eléctrico y electrónico en mi entrada del 6 de agosto. Hoy discutiré otra directiva relacionada con residuos, la que trata de los vehículos, directiva 2000/53/EC, también llamada la directiva ELV, por sus siglas en inglés (End of life vehicles). Como la directiva RAEE, la directiva ELV promociona la reducción de residuos en origen, fija objetivos de recuperación y reciclaje que aumentan progresivamente y hace responsables a los productores de vehículos. Los objetivos fijados en la directiva son como siguen:

  • 2006: 85% en peso debe ser reutilizado o recuperado y al menos 80% reutilizado o reciclado
  • 2015: 95% en peso debe ser reutilizado o recuperado y al menos 85% reutilizado o reciclado

Estos altos porcentajes no han sido escogidos aleatoriamente. Antes de la introducción de la directiva, un 75% del peso de un coche ya era reciclado, ya que el contenido en metal supera el 80%. Este porcentaje disminuye en los últimos modelos, a medida que más plásticos son usados. Como la directiva aumenta el porcentaje en peso que debe ser reciclado, fuerza a los recicladores a recuperar otros materiales, además del metal.

La directiva ELV, o directiva 2000/53/EC, es parecida en planteamiento a la directiva RAEE, ya que toca casi todos los aspectos de la vida útil de un coche, junto con su eliminación. Una vez más, la responsabilidad de los desechos es de los productores de coches, y es su obligación tomar los pasos necesarios para reducir la producción de residuos y financiar los sistemas de recogida y tratamiento. Para ello deben reducir el uso de sustancias peligrosas y desde 2003 los vehículos no pueden contener mercurio, cromo hexavalente, cadmio o plomo. El reciclaje debe ser considerado por los productores desde el diseño, ya que la directiva dice que el desmantelamiento, reutilización, recuperación y el reciclado deben ser facilitados por los productores. Vamos, cualquier cosa menos que acabe en el vertedero – legal o ilegal.

Antes de reciclar un coche hay que extraer cualquier sustancia que pueda ser nociva para la salud, para que pueda ser tratada separadamente. Los productores de coche deben proveer a los recicladores con las instrucciones necesarias para hacerlo. Las operaciones de descontaminación de vehículos al final de su vida útil, tal y como se recogen en la directiva, son las siguientes:

  • retirada de baterías y depósitos de gas licuado
  • retirada o neutralización de componentes potencialmente explosivos (por ejemplo, airbags)
  • retirada, así como recogida y almacenamiento por separado, de combustibles, aceite de motor, aceite de transmisión, aceite de la caja de cambios, aceite hidráulico, líquido refrigerante, anticongelante, líquido de frenos, fluido de los aparatos de aire acondicionado y cualquier otro fluido que contengan los vehículos al final de su vida útil a menos que sea necesario para la reutilización de los componentes de que se trate
  • retirada, siempre que sea viable, de todos los componentes en los que se haya determinado un contenido en mercurio

Hasta ahora el vehículo se trituraba tras estas operaciones. Pero la directiva ELV va más allá y propone una serie de tratamientos para facilitar el reciclado de otros componentes y materiales.

  • retirada de catalizadores
  • retirada de los elementos metálicos que contengan cobre, aluminio y magnesio
  • retirada de neumáticos y componentes plásticos de gran tamaño (por ejemplo, parachoques, salpicaderos, depósitos de fluidos, etc.)
  • retirada de vidrio

Los plásticos y componentes de metal que contengan cobre, aluminio y magnesio pueden ser retirados durante el proceso de trituración o fragmentación. En esos casos se puede evitar la retirada de las partes, que es siempre la etapa del reciclaje que más tiempo lleva y por lo tanto la más costosa. El reciclaje de plásticos se está volviendo más rentable, ya que los nuevos coches tienen piezas plásticas de mayor tamaño, que son recuperadas con facilidad, obteniendo más peso con menos esfuerzo. El sector de la automoción representa un 8% del mercado del plástico en Europa, es decir, casi 4 millones de toneladas en el 2006, según PlasticsEurope. Sin embargo, sólo un 10% del plástico en los coches era reciclado en ese mismo año. Este porcentaje, ya bajo de por sí, se vuelve más sangrante si tenemos en cuenta que los coches son uno de los pocos residuos que ya cuentan con una infraestructura de recolección selectiva en funcionamiento desde hace años.

Cualquiera relacionado con el reciclaje sabe que encontrar un mercado para los materiales reciclados puede ser la parte más difícil del negocio. Esta es la razón principal, junto con problemas técnicos solucionables, por la cual se recicla poco plástico. Habrá más reciclaje cuando se vuelva realmente rentable, estoy segura. Por esta razón la directiva pide a los productores que aumenten las cantidades de materiales reciclados en sus vehículos, para crear una demanda en el mercado.

Me encantaría contar con la opinión de áquellos de vosotros que recicláis coches, para tener información de primera mano sobre el negocio. Mientras tanto, echarle un buen vistazo a vuestro coche y os daréis cuenta de que hay muchas cosas en él que ya no son de metal (¡ni en el motor!)