A principios de marzo del 2010 la Unión Europea aprobó el cultivo de una patata modificada genéticamente, la primera variedad desde que en 1998 se aprobó el maíz transgénico Monsanto’s MON 810.
Esta variedad de patata es Amflora, desarrollada por BASF para aplicaciones industriales como lubricantes o comida para animales. Cuando se hizo público, hubo quién sugirió que Amflora iba a ser usada para producir bioplásticos. Siempre me ha parecido algo arriesgado el uso de transgénicos en productos cuyo reclamo se basa en mejoras medioambientales. Hay que decir que la resistencia contra los transgénicos es mayoritariamente europea y que la opinión pública sobre este tema en otras regiones no está en contra. Aún así considero que una de las ventajas estratégicas de los productores de bioplástico europeos es precisamente que no los utilizan como recurso.
El almidón natural es una combinación de amilosa y amilopectina, ambos polímeros de la glucosa. La mayor diferencia es que la amilosa es un polímero lineal mientras que la amilopectina es un polímero ramificado. Amflora ha sido modificada genéticamente para producir sólo amilopectina, el componente más interesante para la mayoría de las aplicaciones industriales, ya que no es soluble en agua. En la producción de bioplásticos la amilosa resulta más apropiada que la amilopectina, así que la variedad de Amflora no ha sido concebida para ser usada por los productores de bioplásticos. Por ejemplo, los productos de Plantic Technologies están hechos con almidón de maíz con alto contenido en amilosa. En mi opinión, no se necesitan trangénicos para obtener materiales más sostenibles. En algunos casos ni siquiera se necesita un cultivo específico para producir bioplásticos. Por ejemplo Rodenburg Biopolymers utiliza como fuente para su producto Solanyl los residuos generados por la industria holandesa de procesamiento de la patata, que descarta hasta el 40% en peso de las patatas tratadas. Esta estrategia es mucho más sostenible y coherente que otras, como utilizar transgénicos o incluso cultivos que compiten con fuentes de alimentos.
Podéis encontrar más información sobre los materiales basados en almidón en el excelente blog de Luc Averous, a quién le tengo que agradecer que compartiese este enlace conmigo en nuestro grupo de Bioplásticos en Linkedin:http://www.biodeg.net/biomaterial.html
photo credit: FreeRangeLife


En mi opinión, no se necesitan trangénicos para obtener materiales más sostenibles.
Me quedo con tu frase y tus explicaciones.
Salud y saludos
ALyCie,
Probablemente podría añadir que ni para materiales ni para otras cosas…
Saludos
! Muchas Gracias !
Hay otras compañías que desarrollan nuevos materiales con almidón, como:
Novamont (Italia)
SPhere/Stanelco/Biotec (UE)
Limagrain (France)
BIOP (Alemania)
Cereplast (EEUU) …
El ventaja de algunos almidones transgénicos es que se puede controlar mejor (y modificar) el peso molecular, la estructuras de las macromoléculas (ramificaciones, ) y eso tiene relaciones con las propiedades ultimas de los materiales. Muchos laboratorios (Univ.) trabajan sobre eso en Australia, EEUU …
Toujours merci à toi, Luc!