Hace ya algún tiempo que un amigo me pidió que escribiese sobre las bolsas de plástico, las alternativas existentes y las diferentes medidas que se han tomado para reducir su consumo. Aunque el plástico está presente en multitud de aplicaciones, las bolsas han centrado muchos de los ataques de los grupos medioambientales y han sido objeto de boicots, prohibiciones y campañas para reducir su consumo. Nadie duda de su utilidad pero se usan demasiadas y se tiran muy pronto. Las bolsas de plástico son fácilmente reemplazables por otro tipo de bolsas u objetos que nos permiten traer la compra a casa.

Las bolsas más utilizadas son de polietileno de baja densidad, un material derivado del petróleo y que no es compostable. Puede reciclarse, pero con grandes dificultades y poco rendimiento económico, por lo que no suele hacerse. Esto lleva a que las bolsas acaben, en el mejor de los casos, en una incineradora o en un vertedero. En el peor de los casos, acaban siendo tiradas en el campo o en el agua, contaminando el medioambiente y ocasionando problemas a la fauna.

Cualquiera que vaya al supermercado se habrá dado cuenta de que en los últimos años han empezado a aparecer alternativas a las bolsas tradicionales. Bolsas de fécula de patata, de plástico reciclado, de papel, de algodón reutilizables y mi opción favorita: el tradicional carrito de la compra. Si os hacéis un lío con todas las palabras que describen las alternativas (biodegradable, compostable, renovable, sostenible…), podéis consultar mi entrada Terminología de los bioplásticos, donde doy descripciones detalladas. Ante semejante oferta, la decisión puede ser algo complicada para el consumidor responsable. Y la verdad, los expertos también discuten sobre ello, porque todas tienen ventajas y desventajas.

Las opciones

Las alternativas a las bolsas de plástico tradicionales suelen ofrecer ventajas con respecto a alguno de estos factores: sostenibilidad de la materia prima, compostabilidad de la bolsa al final de su vida útil o capacidad de reutilización. Algunas de las opciones más comunes hoy en día son:

Tipo Materiales A favor En contra
Bioplástico Bioplástico basado en la fécula de patata Materia prima parcialmente renovable Uso parcial de poliéster- derivado del petróleoUn solo uso

Difíciles de reciclar

Papel Papel, reciclado Materia prima renovableFáciles de reciclar Un solo usoSe rompen fácilmente

No contienen los líquidos

Algodón Algodón, a veces orgánico Materia prima renovableReutilizables No contienen los líquidosEl cliente debe traerlas de casa
Plástico reciclado PET reciclado Materia prima sostenibleReutilizables El cliente debe traerlas de casa
Otras bolsas reutilizables Plásticos, como el nailon, u otros materiales Menor consumo, debido a su reutilización El cliente debe traerlas de casa
Carritos Basados en nailon y aluminio Reutilizables Materiales no sosteniblesEl cliente debe traerlos de casa

Ocupan espacio

Medidas en contra de las bolsas de plástico

Dado su impacto en el medioambiente, en los últimos años se han llevado a cabo medidas, tanto públicas como privadas, con el objetivo de reducir su uso. Desde la prohibición directa de bolsas no biodegradables hasta la promoción de otras alternativas, pasando por el cobro de una tasa por su uso, el impacto final de todas ellas será visto en unos años. Os dejo algunos ejemplos de las diferentes iniciativas contra las bolsas de plástico, aunque ya existen muchos más.

Prohibiciones

  • Delhi, India: Todas las bolsas de plástico no biodegradables fueron prohibidas por las autoridades. El castigo: una multa de más de 1000 libras o incluso penas de prisión.
  • Italia: El gobierno italiano anunció el 23 de diciembre de 2010 la prohibición de las bolsas de plástico, que será efectiva el 1 de enero de 2011. Los comerciantes podrán acabar las que tienen en stock, pero no reponerlas.

Iniciativas privadas

  • Marks & Spencer: En 2008 empezó a cobrar 5 peniques por las bolsas de plástico en sus tiendas del Reino Unido. Con ello eliminar alrededor de 280 millones de bolsas.
  • Carrefour: Eliminó las bolsas de plástico de usar y tirar en sus supermercados en España. Los clientes deben ahora llevarlas de casa o comprar bolsas reutilizables.
  • Modbury, Reino Unido: Los 43 comerciantes de este pequeño pueblo decidieron dejar de ofrecer bolsas de plástico a sus clientes. Algunos han optado por las bolsas de algodón, otros por papel a base de fécula.

Cobrando:

  • Irlanda: En marzo del 2002 se empezó a cobrar 15 céntimos por bolsa de plástico no reutilizable. El consumo per cápita cayó un 90%, pasando de 328 bolsas al año a 21. La tasa no excluye las bolsas biodegradables, pero si las reutilizables. Considerada un éxito por su rápido impacto en el consumo, la tasa irlandesa es mencionada habitualmente como un ejemplo a seguir. Sin embargo, la Asociación europea de productores de plástico recuerda que mientras caía el consumo de bolsas tradicionales, el de bolsas de basura subió más de un 70%.
  • Washington DC: En enero de 2010 se impuso una tasa de 5 céntimos para las bolsas de plástico y de papel. El dinero recaudado se utilizará en la limpieza del río Anacostia. Otras ciudades estadounidenses han intentado imponer una tasa parecida, pero dichos intentos han sido bloqueados.

Bolsas sí o no

Existen argumentos a favor y en contra de las bolsas de plástico. Por una parte su utilidad es innegable. Los esfuerzos hechos por la industria han reducido su espesor y las bolsas que se utilizan hoy en día son mucho más ligeras que las que usábamos hace 15 años. También se defiende que de poco sirve dejar de usar bolsas de plástico si el embalaje de la comida sigue siendo omnipresente, redundante y en muchos casos imposible de reciclar. Por otra parte su uso masivo y la falta de criterio de demasiados consumidores a la hora de deshacerse de ellas hace que se hayan convertido en un problema para el medioambiente. Uno que no resulta tan complicado de solventar, con un pequeño esfuerzo por parte de todos. Si sois de los que habéis empezado a usar alternativas reutilizables, mi enhorabuena. Pero no olvidéis que la tendencia de la sociedad de consumo es reducir la vida útil de todo lo que compramos para que sigamos consumiendo, algo que ya afecta a productos electrónicos como los móviles, los ordenadores o los juguetes de los niños. La clave al final siempre será reducir nuestro consumo, reutilizar al máximo lo que ya tenemos y deshacernos de manera responsable de nuestra basura.

photo credit: massimob(ian)chi