En 2006 realicé una investigación sobre el mercado de los bioplásticos en Europa. Recientemente he tenido la oportunidad de participar en un proyecto de consultoría que, entre otras cosas, miraba al sector de los bioplásticos. Gracias a ello he podido comprobar los grandes cambios que se han producido en el mercado en tan sólo 5 años, pasando de ser materiales con una penetración reducida a convertirse en una de las tendencias más importantes dentro del mercado de los polímeros.

Mayor número de competidores

En 2006 el número de productores “reales” era reducido. Existían varios productores de bioplásticos basados en almidón y Novamont era (y sigue siendo) líder en Europa en cuanto a capacidad de producción. Sin embargo se ha producido un gran cambio en el campo de la producción de PLA. En 2006 un único productor de PLA dominaba el mercado: NatureWorks. Era la única empresa que tenía una producción industrial y tan sólo existían proyectos de otras empresas que empezaban a estudiar la posibilidad de usar ácido láctico para producir PLA. Hoy en día NatureWorks sigue dominando el mercado de PLA, con una capacidad de 140.000 toneladas al año, pero existen otros productores con menor capacidad y con planes para aumentarla en los próximos dos años. Algunos ejemplos son:

  • Hisun, 5.000 toneladas/año
  • BioAmber, 2.000 toneladas/año
  • Futerro, 1.500 toneladas/año

Químicas conocidas, ahora de fuentes renovables

Fuente: Darwin Bell

Hace 5 años los bioplásticos eran productos nuevos, con una química totalmente diferente, tenían que abrirse paso entre el mercado de los plásticos derivados del petróleo. El mercado estaba dominado por el PLA, las mezclas de almidón y la gran promesa eran los PHAs. Existían casos de polímeros tradicionales producidos de fuentes renovables, como poliamidas, pero se vendían en volúmenes muy bajos. Hoy en día existen dos tipos de materiales diferenciados, los bioplásticos “clásicos” y los plásticos tradicionales que en vez de producirse con petróleo utilizan fuentes renovables.

Destaca sin duda el caso de Braskem, una gran empresa petroquímica brasileña, que ya está produciendo etileno a partir de la caña de azúcar. El etileno es después convertido en polietileno o para producir PET parcialmente renovable. La capacidad actual de Braskem es de 200.000 toneladas de polietileno al año, superando así la capacidad de producción de NatureWorks y convirtiéndose en el mayor productor de bioplástico a nivel mundial. Braskem ya ha anunciado que también producirá PP renovable en una planta que comenzará a producir en 2013 y con una capacidad mínima de 30.000 toneladas al año.

La ventaja que tiene Braskem, junto con otros productores de plásticos tradicionales a partir de fuentes renovables, es que el mercado para sus productos ya existe y su producto sólo necesita reemplazar a sus alternativas petroquímicas. Es más, dependiendo del comportamiento del precio del petróleo y del de la caña de azúcar, su producto puede resultar de igual precio o a largo plazo más barato. Aunque este punto está por ver, dadas las fluctuaciones del precio de la caña de azúcar, el maíz, etc. en los últimos tiempos.

Perfeccionando los productos

Es cierto que algunos bioplásticos llevan en el mercado mucho más de 5 años, pero desde 2006 se han mejorado varios factores que ayudan a su mayor penetración. Por una parte, ya existen aplicaciones comerciales probadas y que sirven de ejemplos de éxito para nuevos clientes. Además el mayor número de aplicaciones ha permitido comprobar y mejorar los métodos de transformación de los bioplásticos. Incluso aquellas aplicaciones que se han convertido en un pequeño fiasco, han servido para mejorar los materiales o conocer sus límites.

Otro avance a destacar es el incremento del porcentaje de material renovable en los bioplásticos. Un buen ejemplo es Novamont, que produce bioplásticos a base de almidón. Hace 5 años mezclaba el almidón con poliéster biodegradable proveniente del petróleo. Hoy en día ya cuenta con la tecnología necesaria para producir poliéster a partir de aceites vegetales, manteniendo la biodegradabilidad del compuesto final y aumentando el porcentaje renovable. Cargill, además de tener el 100% de NatureWorks, lleva desde el 2005 desarrollando polioles para producir espuma de poliuretano. Dicha espuma contiene entre un 5-25% de material renovable. Cargill ha centrado gran parte de sus esfuerzos en aumentar dicho porcentaje. Recientemente anunció su colaboración con Momentive para usar uno de sus aditivos con este fin.

De los plásticos a todo lo demás

Lo cierto es que en estos últimos años no sólo se han visto cambios en los plásticos. La industria química ha manifestado un gran interés en las fuentes renovables. Las razones, variadas:

  • La sostenibilidad empieza a ser algo apreciado por los consumidores finales, un valor añadido.
  • El precio del petróleo ha aumentado, haciendo más competitivos los precios de materiales de fuentes renovables.
  • La inestabilidad en el suministro del petróleo se ha vuelto un factor de mayor importancia.
  • La tecnología detrás de los productos de fuentes renovables ha dejado el laboratorio y ya ha sido probada a nivel industrial.

De esta forma, las empresas químicas no sólo se interesan por productos semi-acabados, como el PLA u otros materiales, sino también por los “building block” básicos y también por los aditivos que mejoran las propiedades de las resinas. De esta forma vemos algunas empresas que basan su oferta en la producción de monómeros, como Purac que basa su negocio en convertirse en proveedor de lactidas para productores de PLA. También se ha multiplicado el número de transformadores de plástico que incluyen productos en bioplásticos y el de empresas que preparan mezclas de bioplásticos con polímeros tradicionales o con aditivos a medida para mejorar sus propiedades.

Además los productores de biocombustibles empiezan a centrarse en ir más allá del etanol y empiezan a desarrollar métodos para obtener más compuestos de las biorefinerías. Algo que podría ser de especial relevancia en Estados Unidos, donde la producción de biocombustibles está subvencionada y donde se han empezado a hacer movimientos para que dichas ayudas cubran también la producción de compuestos bioquímicos.

Nuevas regiones para producir

Aunque Europa sigue siendo, según la mayor parte de los estudios de mercado realizados, el mayor consumidor de bioplásticos, la producción se ha ido moviendo a otras regiones del mundo. Brasil es una de las más importantes, debido al bajo precio del azúcar que allí se produce. El azúcar puede transformarse en ácido láctico del que se obtiene el PLA o en etanol, del que se obtiene el etileno. Además de Braskem, Dow también está intentando sacar adelante un proyecto para crear poliolefinas a partir de caña de azúcar. En un principio su socio iba a ser Crystalsev, productora de azúcar, pero la alianza se rompió recientemente.

Sugarcane

Fuente: johnmcq

La otra gran promesa para la producción de bioplásticos es Asia. Aunque China podría parecer el principal objetivo, los productores interesados en fuentes renovables están optando por otros países. Por ejemplo Purac va a establecer en Tailandia una nueva planta para producir lactidas y ya ha anunciado que se asociará con Indorama Ventures para producir PLA en esta región. Al igual que Brasil, Asia supone unos costes de producción más baratos que Estados Unidos o Europa, pero además una mayor cercanía a Japón, otro de los grandes mercados para el bioplástico.

¿Y los próximos 5 años?

Aunque el futuro siempre nos depara sorpresas, se pueden empezar a ver las tendencias que se dejarán notar en los próximos 5 años. Así que en mi próxima entrada intentaré explicar algunos de los cambios que creo se producirán en el mercado de los bioplásticos.

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