Hay materiales que nos han acompañado a lo largo de nuestra historia, muchas veces definiéndola. No en vano a nuestra era se le podría llamar la era del silicio, gracias al cual todo se ha vuelto electrónico. Pero antes del silicio hubo otro material que nos ayudó a preservar el conocimiento, provocando grandes cambios. Evidentemente, me refiero a ese material cuya temperatura de combustión es lo suficientemente importante como para titular novelas: el papel.
Como todo viejo conocido, el papel tiene la capacidad de sorprendernos. Hoy os traigo dos ejemplos de usos novedosos para el papel, más allá de los libros o la común servilleta. Para empezar, hablemos del cartón, es decir cuando el papel se vuelve fuerte gracias a la estructura. El cartón se conforma de papel, pero es mucho más espeso y se le pueden añadir capas intermedias corrugadas para obtener mayor resistencia. Ofrece múltiples posibilidades para afinar su rendimiento variando el diseño de dichas capas, la composición...
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